miércoles, 12 de febrero de 2014

22M: No intentemos unir excluyendo

En Marzo la ciudadanía tendrá una excelente oportunidad de hacer visible su hastío y hartazgo por la situación de podredumbre política, social y económica en la que nos ha instalado –con la idea de hacerla perenne– la oligarquía del Régimen Juancarlista.
Desde todo el Estado se pretende que, invocando la Dignidad colectiva, múltiples columnas de caminantes hagan visible el espíritu de un pueblo que se niega a ponerse de rodillas. El objetivo: que el sábado 22 miles de personas confluyamos en Madrid negándonos a ser “la mayoría silenciosa” que asiente y calla, que hace suyas las tropelías de éste y de los anteriores gobiernos.
Para conseguir que la llama de la rebeldía cívica y pacífica prenda, desde hace unos meses en un loable esfuerzo múltiples activistas –como únicas armas la Razón y el convencimiento-, recorren la geografía hispana y con encuentros, charlas, reuniones... intentan tejer redes locales, provinciales y autonómicas.
Son muchos los colectivos y organizaciones (Frente Cívico incluido desde el primer momento) que están aportando dedicación y altruismo para que la apuesta salga bien. Pero todos debemos ser conscientes que si la propuesta no es tomada como suya por la ciudadanía no organizada, estaremos cerca de conseguir una manifestación vistosa y colorista pero muy lejos del objetivo buscado: que la sociedad exprese un ¡No! rotundo a quienes gobiernan al dictado de los intereses de una ínfima minoría.
Por ello, a poco más de un mes del evento, los promotores deberán cuidar aún más la cintura política y flexibilidad mantenida hasta ahora y ser capaces de sintetizar en unos pocos lemas el pensamiento de la gran mayoría. De poner sobre la mesa lo que nos une, no lo que nos pueda separar. Las ideas-fuerza que nos hagan sentir como propia la frase “Explotad@s del del mundo, de la península, del Estado... uníos”.
Habrá tiempo para otras reivindicaciones (autodeterminación, derechos nacionales p.e.) que se podrán expresar en las elecciones europeas de Mayo. También para que cada organización desarrolle un discurso propio. Pero hasta el 22M toca potenciar la vertiente “internacionalista”, y solidaria, el eje transversal que nos une como puteados, afectados y ninguneados por el corsé del capitalismo salvaje en el que nos han embutido sin tener en cuenta nuestras necesidades o aspiraciones.
Ahora es el momento de demostrar que sabemos donde estamos. En una sociedad a la que llevan al despeñadero. En una fase crítica en el que al grito de “tenemos hambre, queremos trabajar, queremos nuestro techo” no se le puede responder como se está haciendo con un “los Bancos y las multinacionales rompe su techo de beneficios, ergo, nos estamos recuperando”. Que se lo digan al padre / madre que a duras penas consigue alimentar a su hijo.
Es tiempo de dar la voz a los excluidos, de mostrar lo difícil que resulta el arte de sobrevivir en el día a día. De tener preparada la respuesta si se produce el empeoramiento de la situación que todos los economistas libres pronostican.
El objetivo es demostrar que l@s agredid@s, somos legión. Pero para lograrlo, para que las Marchas de la Dignidad encarnen la respuesta,la Comunidad de Madrid debe volver a convertirse en ese territorio generoso, solidario y luchador que ha sido capaz de frenar con sus movilizaciones la privatización de la Sanidad y con su apoyo mantener a los huelguistas de la basura.
Del resto de España podremos desplazarnos miles de personas pero solo seremos una gota de agua si no conseguimos el arropamiento de ese Madrid de Alberti, corazón de España al que “...si ayer la sangre le hervía/ hoy con más calor le hierve”.
Si lo logramos, cuando las Marchas confluyamos en Sol estará más vivo que nunca el poema de Celaya, con la Puerta del Sol rebosante de “Españoles con futuro / y españoles que por serlo / aunque encarnan lo pasado, no pueden darlo por bueno”.
Juan Rivera Reyes es miembro del Frente Cívico y del Colectivo Prometeo

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